Patio Casa Lobato

Imagen: Manuel García

martes, 14 de septiembre de 2010

Jóvenes e inocentes (Segunda parte)


Remolonea un poco esperando a que Malena y El Chori, que se acercan cogidos de la mano, le adelanten. Cuando están a su altura se entretiene jugueteando con el móvil.

– ¡Ey! Laura ¿cómo te va? – le dice El Chori, alegremente.

– Bien, muy bien ¿y a ti?

– De puta madre, tía.

Ella le responde sonriente levantando el pulgar mientras les ve alejarse por el pasillo.

Al Chori le gusta como se ha tomado Laura su ruptura. Es la primera tía que no se pasa semanas petándole el puto móvil con mensajitos lloriqueantes o colgando frases ridículas en el Face. Estuvo bien mientras duró, fue lo único que dijo. Hace días que la ve charlando con el pijo del barrio de las Luces, otro que tal, hijo único del dueño de la cervecera, y elige el Cervantes para estudiar ¡manda cojones! El Chori piensa que hacen buena pareja, porque Laura tampoco es como ellos, está un escalón por encima de la mayoría de jóvenes con los que se relaciona. Llegó a la ciudad, con su madre divorciada y su hermano, allá por el mes de Julio. Estaba jodida. Su padre es pediatra y su madre, enfermera jefe en el Hospital General, y vivían tan ricamente, hasta que el muy cabronazo le hizo un bombo a la colombiana que les limpiaba la casa dos veces por semana. Su mujer le echó de casa, pero no pudo soportar la presión de verle cada día en el trabajo, así que decidió empezar de nuevo en otra ciudad. Le sacó una buena pensión y se largó. Para Laura fue duro tener que dejar a sus amigos de siempre. La conoció patinando, una de esas tardes que la peña se aburría y decidieron darle a los patines. La tía hacía unas piruetas de acojone y él se quedó prendado de su agilidad y sus rítmicos movimientos. El sexo con ella no fue como con las otras, no tuvo que engañarla con triquiñuelas o jurarle amor eterno, lo hicieron porque a los dos les apetecía. Una tía valiente y legal, la Laura.

Ella está a punto de entrar en clase cuando siente que la sujetan del brazo. Es Estefanía, otra de sus amigas, seguro que ha estado hablando con Vanesa y viene a comerle la oreja.

– Espera chica que vengo corriendo detrás de ti todo el pasillo.

– Pues no se porqué ¿has olvidado que nos sentamos una al lado de la otra?

– Ya, pero es que quería preguntarte algo y no quiero que nos oigan.

– A ver, dispara.

– Oye, no creo que te vayas a cruzar de brazos después de la putada que te ha hecho ese cabrón. A mi me lo puedes contar, no soy una cotilla como Vanesa ¿qué piensas hacer con él?

– Eliminarle de mi Facebook.

Y entra en clase antes de que su amiga reaccione.

El Chori está sentado dos filas por delante, tres pupitres hacia la izquierda. Desde allí puede observar su rostro de perfil. Todavía no abrió el libro de Química. En ese momento llega el profesor y Laura no puede evitar cierta inquietud. Ahora. Le mira de reojo aguantando la respiración cuando él despliega la hoja doblada que acaba de encontrar dentro del libro. Percibe su rabia mientras lee el mensaje, formado pulcramente por letras recortadas de revistas : “Tu amiga es una puta que te pone los cuernos con un cubano del Padre Ferri” Hay tantos cubanos en el instituto del Padre Ferri que a nadie puede comprometer esa nota, pero cumple el objetivo. Y ella tuvo buen cuidado de ponerse guantes para no tocarla en ningún momento con la smanos. Conoce bien al Chori, sabe de sus celos, de su orgullo de macho. Sabe que en ese momento está bullendo de ira y sabe con seguridad lo que vendrá después.

Durante toda la clase, El Chori se muestra nervioso y distraído. El profesor le llama dos veces la atención por mandar mensajes con el móvil. Y Laura se imagina a quien van dirigidos. Cuando al finalizar la clase suena el timbre, él se levanta de un salto de la silla y corre hacia el pasillo. En dos zancadas se planta ante la puerta de la clase contigua, a la que acude Malena. En cuanto la ve, se la lleva hacia la otra pared, junto a una ventana. Se forman corrillos de estudiantes que esperan la llegada del profesor que impartirá la siguiente clase. Entre el murmullo son perfectamente audibles los gritos del Chori que zarandea a una Malena asustada e ignorante de lo que ocurre, mientras él agita la nota anónima ante sus ojos. La gente empieza a mirarles y poco a poco se va haciendo el silencio, sólo se escucha la voz brusca y amenazante del Chori.

Laura decide que es el momento de actuar, todos los presente son testigos de la terrible discusión. Se acerca a la pareja y agarra al Chori por el brazo.

– ¿Qué coño te pasa?

– No te metas en esto, no es cosa tuya – grita soltándose de un tirón.

– Está bien, si quieres puedes seguir montando el espectáculo y que todos piensen que eres un cabrón hablándole así a tu chica.

Se da cuenta entonces de las miradas que se clavan en él y se vuelve con rabia.

– ¿Qué cojones miráis?

Mientras, Laura se acerca a Malena que ya no puede reprimir las lágrimas y la aparta de allí.

– ¿Qué está pasando? Todos a clase… ¡inmediatamente!

Antes de que los chavales empiecen a desfilar y se dirijan a clase, se oye al Chori diciéndole a Malena:

– Tu y yo hablaremos esta noche.

Laura respira satisfecha, el plan salió perfecto y no duda que pasará lo mismo con lo que tiene planeado.

4 comentarios:

García Francés dijo...

Dª Justi, sólo unas pocas palabritas para manifestarle mi mayor agradecimiento a la lectoira que no sólo busca mis libros sino que, además, le gustan.

Me encanta que haya sabido encontrar en Balas de Carmín algo más que una historia de rollo bollo, que también, sino el relato de mujeres que aman en situaciones de violencia extrema, tan desmesurada que aquí, en Europa, nos resulta inconcebible. Me alegra saber que le ha gustado, querida.

Respecto a los libros de Historia, la trilogía es dificil de encontrar porque el dueño de la editorial falleció y su familia cerró el negocio.

Lectores de mi blog los han encontrado en las librerias digitales en Internet y, si su librero habitual QUIERE buscárselos (O El Corte Inglés, Casa del Libro, FNAC), estoy seguro de que el distribuidor del libro aún tiene ejemplares en depósito. Si no fuera así, me lo dice y yo intento rastrear.

Me ha alegrado usted la mañana, que lo sepa, amiga mía.

pau dijo...

La leche!
Iba a comentar a la susodicha lo muy divertido que es el tema y, de paso, lo muy al día que está en asuntos de adolescentes; -aunque, la verdad, las cosas no han cambiado tanto, a no ser la puñetera LOGSE- pero, mira, leo el anterior comentario y no me puedo aguantar. Voy cagando leches a ver quien es el condenado, que comenta con letras tan bien puestas.

No te lo vas a creer... el palabro que me pide blogger es "chona".
Normal, pienso, conociendo de qué pie calzan, pero tiene su morbo la condenada.

Des dijo...

Y usted a mi, la noche, D. Alfredo. Muchas gracias por su visita. Ya encontré la trilogía en La casa del libro y en pocos días voy a disfrutar de su lectura, ya le contaré. Por si no pasa por aquí, me acerco a su blog a darle la buena nueva.

Des dijo...

Querido Pau, la adolescencia es divertida, a veces, y también tiene su punto trágico, y morboso, y hasta cruel. Pero no digo nada más, no pienso desvelar el final de la historia.
D. Alfredo es un gran periodista, y tremendo escritor al que leo asiduamente, sobre todo porque dice verdades como puños, muy educadamente, pero verdades. Te gustará, estoy segura.

¡Jajajajaja! me has hecho reír, puñetero.